Takashi Murakami, el Andy Warhol japonés

El arte contemporáneo actual (del cual debo precisar que se debería delimitar ya en el tiempo, porque aprecio diferencias entre los inicios del arte contemporáneo y lo que se realiza ahora) tiene ahora como uno de sus integrantes, el de un artista que ha agitado a muchas masas, tanto de forma positiva como negativa, es Takashi Murakami.

Nacido en Tokio en el año 1963, comenzó su carrera artística inspirándose con el manga y el anime de grandes genios como Osamu Tezuka (conocido sobre todo por ser el padre de Astroboy), ambos imbuidos por el icono de la animación, Mickey Mouse. Se graduó de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio y cuenta con formación en nihonga, un estilo pictórico basado en las técnicas y temas tradicionales japoneses.

Collage sobre la técnica nihonga

Collage sobre la técnica nihonga.

Proceso del nihonga

Proceso del nihonga con tejido de seda.

Murakami, pertenece al conjunto de artistas que comenzaron a destacar durante el auge económico que vivió Japón a finales de la década de 1980 y cuyo lenguaje pictórico recurre a motivos ligados a la cultura popular. Se hizo un nombre primero en Nueva York tras recibir una beca, y así alcanzó el estrellato en Japón.

Tribute a Francis Bacon, Study of Isabel, (2002).

Tribute a Francis Bacon, Study of Isabel, (2002).

A medida que fue asentando sus bases, se sintió profundamente traído por Andy Warhol con el que tiene muchas semejanzas, la principal es que las obras de ambos están arraigadas en el campo de la cultura de consumo. De este modo, su producción artística se considera acercana a la vertiente del Pop Art americano, en paralelo con Pollock o De Kooning; añadiendo a esta tendencia su herencia japonesa y debido a esto se puede engrosar sus obras bajo a lo que algunos han denominado Manga Pop. Otros influjos occidentales, provienen del cine de entretenimiento, como Disney o Spielberg. Usa las tendencias que más le han marcado para que seamos engullidos por sus cuadros como lo hizo con el surrealista europeo Salvador Dalí, o regurgitados tal y como se puede ver en la ilustración con Francis Bacon. Ahí se ven sus propias interpretaciones, y asimismo su propia identidad.[1]

Todo ello, a veces, unido a una ácida crítica social sobre su propio país, y natural del movimiento Superflat (término que abordaré en próximas publicaciones) que reprocha el abandono cultural de Japón en la época contemporánea, desdibujando los límites entre la alta y baja cultura, intentando recuperar la dignidad de sus raíces a su manera.[2] Dando como resultado un arte colorido y muy popular, que disuelve las fronteras entre los géneros y aspectos del arte tradicional, recuperando a su vez elementos caracterizados por su bidimensionalidad captando la estética de esta era tecnológica: PDAs, vallas digitales, televisores de pantalla plana, etc.[3]

En 2011 diseñó para Google los doodles del solsticio de verano e invierno.

En 2011 diseñó para Google los doodles del solsticio de verano e invierno.

El Superflat está vigente desde 1993, cuando creó a Mr.DOB, una especie de alter ego que tiene la forma de su nombre: en su oreja izquierda se lee la letra D, su cabeza es circular como una O y su oreja izquierda aloja la B. Este personaje está inspirado en Micky Mouse, la célebre figura del manga Doraemon, y el popular personaje de videojuegos Sonic.

Mr.DOB (1993). En ella se puede apreciar el uso de la técnica nihonga y su inspiración en la Gran Ola de Hokusai.

Mr.DOB (1996). En ella se puede apreciar el uso de la técnica nihonga y su inspiración en la Gran Ola de Hokusai.

Su trabajo no es solo como artista, Takashi Murakami es un conservador, empresario, y un estudioso de la sociedad japonesa contemporánea, ya que pertenece a la primera generación de Otaku, formada por una serie de personas obsesionadas con el cómic manga, la animación japonesa (anime) y la alta tecnología que nacen alrededor de 1960. Por ese motivo comisarió en el año 2000 una exposición de artistas contemporáneos japoneses que tituló Superflat, con ella lo que buscaba era destacar la calidad artística de la sensibilidad otaku, y que se popularizó en todo Tokio, considerándose pues de gran relevancia debido a la colaboración de la comunidad otaku y la gran convocatoria de público que asistió. En ella realizaron una interpretación “exterior”, como de liberación y escape de las presiones de la cultura popular japonesa de posguerra, en términos generales, aunque los temas y soportes tocados fueron muy diversos.

Por un lado, vemos que la obra de Murakami intenta transmitir una visión crítica de la sociedad japonesa actual y del consumismo continuadora del Superflat: el legado de la tradición cultural del país, su evolución tras la Segunda Guerra Mundial y su relación con el mundo occidental (especialmente con EEUU). Pero todo esto, sin disgregarse del mercado ofreciendo un arte muy asequible y cautivador para el público, y que le aportan unas grandes ganancias económicas. Entonces, ¿qué debemos creer de Murakami?

Al tratarse de uno los nombres más conocidos del arte contemporáneo asiático del siglo XXI y en muchas otras partes del mundo, ha exhibido su obra en Nueva York, Los Ángeles, París, Londres, Bilbao, etc… hasta en el Palacio de Versailles. En uno de los últimos museos que ha vistado ha sido el Museo Samsung Plateau de Seul de Korea (2013).

Exposición de Takashi Murakami en el Palacio de Versailles (14 septiembre - 12 diciembre 2010).

Exposición de Takashi Murakami en el Palacio de Versailles (14 septiembre – 12 diciembre 2010).

Aborda con carisma numerosos medios de expresión del arte, ya sean pintura, diseño industrial, escultura, animación, moda..; objetos de merchandising que abanderan su movimiento artístico Superflat. Y todo, llevado de una manera cuya intencionalidad parece ambivalente, quitándole credibilidad.

Objetos de merchandising del Superflat Museum (2005).

Objetos de merchandising del Superflat Museum (2005).

The World of Sphere, (2003).

The World of Sphere, (2003).

El comisario de la exposición realizada en el Guggenheim de Bilbao[4], Paul Schimmel, explicó que esa pretensión por rememorar sus raíces japonesas ante el actual olvido, que le hacen introducir elementos tradicionales en sus obras. Como ocurre con The World of Sphere, ya que se puede ver en uno de los lados de este cuadro a un icono de Murakami, Giant Panda.[6] Es un panda de rostro afable que saluda al espectador sin saber muy bien si nos mira fijamente o no, y que está subido a una especie de montaña multicolor de la que brota bambú, su alimento predilecto (elemento muy oriental). Aunque los colores que lo conforman contrasten entre ellos, es característico y habitual en la obra de Murakami, que al verlos, primero crean una sensación de extrañeza, casi desagradable dentro de lindos dibujos, pero que después atraen la atención del espectador. Consigue un contraste entre opuestos: el bien y el mal, la dulzura y la perversión, el humor y la oscuridad. Es muy frecuente encontrar en sus imágenes alegres con un tinte naif que, tras una lectura más atenta, revelan un lado bastante más oscuro.[7] Por ejemplo, las formas aparentemente infantiles suelen leerse como una referencia profunda al Superflat; y sin embargo, ante sus creaciones crea una serie de sensaciones al espectador, que atañen más al Pop Art.

Es palpable la complicada relación actual entre el Superflat y el otaku, que no es una simple influencia. Aunque para muchos Murakami simbolice la madurez del arte japonés moderno, si se analiza el término otaku, se trata de una subcultura, y al alcanzar la fama internacional se sitúa fuera de la comunidad otaku, y algunos miembros de la misma lo rechazan. La subcultura otaku pues, es una especie de expresión colectiva del nacionalismo japonés de la posguerra, aunque realmente su entorno sea en el fondo invadido por la cultura Pop americana. Esta paradoja conduce a los artistas otaku y escritores al desvirtuamiento, ambivalente y complicado, de lo que parece una especie de expresión autocaricaturizada de japoneidad. Se puede encontrar esta deformación obsesiva de la identidad no solo en Murakami, sino también en las esculturas de Bome o películas de Hideaki Anno, como por ejemplo, Evangelion: Death and Rebirth.Fotor063010161

Lo que pasaría a ser un arte que podríamos incluir en lo que calificaríamos como kitsch. El Arte Kitsch se refiere a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de mal gusto, que en este caso sería por la descarada reutilización del Pop Art (del cual no sólo se puede apuntar a algunos artistas japoneses, sino también a Jeff Koons, Damien Hirst y otros artistas occidentales de finales del siglo XX y principios del XXI). Al tachar Murakami su propio arte, de producto de la tradición japonesa cuando a simple vista no lo parece, se traduce también en un uso mercantil intencionado por la atracción natural de Occidente hacia lo Oriental desde el siglo XIX.

Por lo tanto, el Manga y el Pop Art son muy parecidos al producto Superflat, que es un producto comercial y de masas con un leve aire a las raíces del arte tradicional. Y tal y como decía el artículo de Brigitte Lacombe, “The 7 People Who Could Change Your Style”, al calificar a Murakami de «El hombre que hace arte, que se puede usar».[8] Se trata de una forma más sutil de expresar lo que en resumen llaman, como he titulado en la entrada, El Andy Warhol japonés. Esto es algo que le gratifica pues dijo: «Después de mi muerte quiero ser un artista en verdad respetado, como Andy Warhol».[9] Warhol, fusionó la alta y baja cultura, usando imágenes o iconos propios de la cultura de consumo, obteniendo un trabajo muy atractivo, pero ahí mismo recae la diferencia clave entre los dos. El genio del Pop Art americano, empezó desde la baja cultura y le dio altura mediante un distanciamiento irónico, con unas obras que pocos podían darse el lujo de tener, o con un cine que pocos podían entender, hizo un llamamiento a una audiencia con humor. Murakami, por su parte, va desde lo bajo, y da altura a lo bajo complementándolos.

«Estoy sorprendido por lo que continúa reverberando -dice Michael Darling, casi mecenas que le ayudó a exponer en LA MOCA de Nueva YorkSuperflat también se refiere a la nivelación sobre la distinción entre alta y baja cultura. A Murakami le gusta hacer alarde de que él puede hacer una escultura de un millón de dólares y luego tomar el mismo tema y ponerlo a la venta por una miseria»[9].

También se le puede comparar con Warhol por abrir su propia “Factory”. La bautizó con el nombre de fábrica Hiropon, aunque es ahora conocida como Kaikai Kiki Co., Ltd.[11] Es una compañía dedicada al apoyo y representación de artistas emergentes en Tokio y Nueva York a nivel internacional, que sirven también de estudio de producción para crear sus propias obras.[12] Cabe destacar especialmente su capacidad de autopromoción, ya que en los últimos años Murakami se ha extendido a través de los EE.UU. y Europa, recibiendo la atención de los medios de comunicación y la adulación de exponer en museos de renombre, planteando preguntas que ya se formularon en torno a figura de Warhol: ¿Dónde está el límite entre el arte y el comercialismo? Y si puede hallarse arte en las cosas más humildes que vemos a diario, ¿no podría considerarse que haya arte en todo? Precisamente estas cuestiones son las más polémicas de este artista, que han acabado dando como resultado su colaboración con Marc Jacobs y la firma de Louis Vuitton, muestra de ello es la obra The World of Sphere, vista posteriormente.

Louis Vuitton Omotesando, Tienda de Tokyo.

Louis Vuitton Omotesando, Tienda de Tokyo en el que se ve a Giant Panda.

Murakami admitió en su momento que con seguridad cualquier artista puede valerse realmente del mercado, tal y como lo explicó en una entrevista telefónica con Amada Cruz, directora del Museo del Centro de Estudios de Curaduría de la Universidad Bard de Nueva York, que comentó sobre su reportaje: «En Estados Unidos hay una brecha enorme entre el arte comercial y lo que se considera como arte auténtico. Y el trabajo de Murakami en realidad tiende un puente entre ambos».[13] ¿Cómo es eso, un puente entre ambos?, de nuevo vemos dos vertientes en su obra como se ha comentado de la fusión entre baja y alta cultura, ¿no le estará atribuyendo propiedades demasiado exclusivas? Es evidente que la fama que ha alcanzado Murakami está llena de ironía, idea que está rondando por todo el transcurso de este escrito y que obliga a este artista a caminar por esa precaria línea que existe entre ser un gran éxito de ventas y un artista que no hace concesiones.

Esto me lleva a hacer referencia de nuevo, a un artista muy de la calaña de Murakami, Jeff Koons, del que Luis Francisco Pérez hace una crítica que se puede aplicar a nuestro artista nipón:

«De nada ha de servirnos su “sinceridad”, su “honestidad”, su falta de prejuicios, pues si bien al inductor se le permite el doble juego en su calidad de ser el primero en la inauguración del juego, no ocurre lo mismo con los que le suceden: ellos para formar parte del juego deben aportar nuevos sistemas, nuevas normas y nuevas sugerencias. Jeff Koons no aporta nada nuevo,-como Murakami- por no agregar ni siquiera agrega nuevas trampas: su obra es la trampa. Al traicionar a la persona amada se traiciona a sí mismo».[14]

Esta es la respuesta afirmativa a la primera pregunta formulada en la introducción, nos engaña aunque… ¿cabe la posibilidad de que sea Murakami quien se está engañando a sí mismo? Lo que sí es seguro, es que su juego a dos bandas es muy peligroso, a algunos les fue bien como a Picasso, pero por mucho que le pese a Murakami no es Picasso y no llega a tener esa genialidad artística.

Como suelen decir los críticos actuales, todos los trabajos posmodernos de cualquier ámbito ya no solo arte, sino también literatura, música y muchas obras pop son creados no siendo realmente conducidos por una idea, ni con una paternidad literaria, ni ideología, sino por desconstrucción y reconstrucción de los trabajos precedentes o releyéndolos de un modo diferente y es difundida por medio de múltiples medios, y el más actual de todos es internet. Y sí, su arte es original, juega con las líneas entre Oriente y Occidente, pasado y presente, el arte de alta y baja cultura sin abandonar ninguna de las dos del todo, siendo siempre similar: estético, divertido y accesible; sin embargo, no es nuevo pero tampoco se renueva, cayendo en la probabilidad de que sea una estrella perecedera. Caminando sobre una línea erizada de peligros para cualquier artista, del que Murakami es consciente y cree tener el control, y personalmente no sé si debería estar tan seguro.

Entre sus trabajos más recientes, está el videoclip “Good Morning” del álbum de Kanye West:

En abril de este 2013, Murakami estrenó Mememe no Kurage (Jellyfish Eyes), su primer largometraje:

Su último trabajo ha sido un videoclip promocional de esta película que se encuentra ahora en plena gira por Estados Unidos. Supone un videoclip desconcertante, en el que participan el cantante Pharrell Williams que aparece en formato de caricatura 3D, junto a la idol virtual Hatsune Miku, el productor de livetune KZ y algunos personajes pertenecientes a la iconografía de Murakami. La canción es un remix compuesto por Pharell del tema musical de la película, la famosa canción de Vocaloid “Last Night, Good Night (Re:Dialed)” producida por KZ y cantada por Miku:

Sin embargo, ésta no es la primera vez que Murakami colabora con Williams, pues en 2007, produjeron una canción titulada “The simple things”. Y no hace ni una semana, el cantante Pharrell Williams acaba de comisariar e inaugurar una muestra G I R L, en París con obras de Murakami, Warhol, Cindy Sherman y Yoko Ono.[15]

Una obra de Murakami escogida por Pharrell Williams en la muestra comisariada para la galería Perrotin de París.

Una obra de Murakami escogida por Pharrell Williams en la muestra comisariada para la galería Perrotin de París.

Murakami sabe asociarse con gente influyente y hacer un arte comercial que a mucha gente atrae y que le convierte en un potencial artista que conformaría la historia del arte del siglo XXI.

 


BIBLIOFRAFÍA:

[1]http://www.soitu.es/soitu/2009/02/16/info/1234794162_054445.html  15/04/10  15:36

[2] http://www.guggenheim-bilbao.es/microsites/murakami/index.php?idioma=es  16/04/10  10:52.

[3]http://www.terra.com/arte/articulo/html/art8470.htm  17/04/10  11:04

[4]Fecha inauguración 17 de febrero, y cierre de la exposición el 31 de mayo del año 2009, fue patrocinado por Fundación Jesús Serra y Seguros Bilbao y el comisario del proyecto fue Paul Schimmel.

[5]http://museografo.com/takashi-murakami-el-genio-del-superflat-art/ 28/06/2014 17:46

[6]http://bagcraze.blogspot.com/2009/06/takashi-murakami-and-louis-vuitton.html  18/04/10  10:34

[7]http://www.homines.com/arte_xx/takashi_murakami/index.htm  18/05/10  1:26

[8]Lacombe, Brigitte. “The 7 People Who Could Change Your Style”, Glamour, Septiembre del año 2008, p.297.

[9]http://www.terra.com/arte/articulo/html/art8470.htm  17/04/10  11:08

[10]http://www.terra.com/arte/articulo/html/art8470.htm  17/04/10  11:40

[11]http://www.egodesign.ca/en/article.php?article_id=157&page=4  17/04/10  13:31

[12] Lacombe. op, cit. p.297.

[13]http://www.terra.com/arte/articulo/html/art8470.htm  17/04/10  11:40

[14] Pérez, Luis Francisco (1989), Triunfo y fracaso de Duchamp.

[15]http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/24/actualidad/1403627757_418864.html  27/06/14  20:24

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3 pensamientos en “Takashi Murakami, el Andy Warhol japonés

  1. Esta increíble este articulo, había escrito sobre Murakami hace un año, pero nada tan completo como este, de verdad fantástico, lo único que no entiendo mucho, es por que se señala que se le acerca su producción artística a la de Pollock, pero de verdad, muy interesante y riguroso. Genial.

    • ¡Muchas gracias Corvett05! Me siento muy agradecida por tu comentario, ya que me motiva para trabajar más.
      A continuación voy a proceder a la aclaración de tu duda. Cuando hablo de Pollock, me refiero a declaraciones que realiza Murakami (http://www.artic.edu/~rmcder/tmidentity.html). Si tenemos que respaldar esta afirmación, podemos decir que se convierte en un continuador, debido a la cantidad y dimensiones que alcanza su producción artística. Además de que comparten su estrecha relación con el mercado del arte y respaldo que reciben por parte de la crítica, lo que le facilita muchas transacciones.

      • oh que genial que me agregaste ¡, pues bueno, vale la aclaración, yo estuve leyendo un poco más después que te leì aquel día , ya que tu entrada es muy motivante, y pensaba que quizás lo que podía tener en común era que tanto Pollock como Murakami tiene como fuente de nutrición el arte chino, Pollock en particular la caligrafía, cuyo trazo de esas pinceladas emanadas del interior mismo obedece a esa espontaneidad que finalmente , al ir concentrándose en esa energía más que en el mensaje explicito de la letra, se torna abstracto, y bueno, aparentemente fue base del movimiento informalista surgido después de la segunda guerra mundial, el cual, digamoslo , era razonable que surgiera algo así después de tanta destrucción…leí tu enlace ,del cual tuviste la amabilidad de adjuntar, en el se señala que recibe “influencias” occidentales, a simple vista, entiendo la de Warhol, lo de Pollock aun no ..quizás, solo quizás, Murakami le llama la atención Pollock en cuanto a rompedor de esquemas y de tradiciones, recordemos que rompió con la larga tradición pictórica europea y sus innumerables estilos del cual U.S.A solo era un imitador…gracias por contestarme, eres muy amable, al igual que a ti , me sirve increíblemente para seguir aprendiendo y descubriendo . Saludos 🙂

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