¿Qué es la Vanitas vanitatis?

Algunos de los que leísteis la entrada anterior me habéis preguntado el significado de algunos términos que he utilizado. Uno de ellos, y con el cual le puse fin, fue el término Vanitas.

Mosaico de Pompeya datado entre 30 a. C. y 14 d. C. Museo Nacional de Arqueología de Nápoles.

Mosaico pompeyano datado entre 30 a. C. y 14 d. C. Museo Nacional de Arqueología de Nápoles.

Vanitas es una alegoría que también se denominó con el nombre de Buena Muerte, y que traducida del latín viene a expresar «en vano». Se conoce su uso desde la Baja Edad Media, representada habitualmente mediante un esqueleto o sólo una calavera. Aunque estos elementos se utilizaron previamente en Pompeya como podemos ver en el siguiente mosaico; o hace más de tres mil años en la zona geográfica-histórica que conocemos como Mesoamérica (en México).

En Europa, la Buena Muerte (explicado en el Ars moriendi escrito a principio del siglo XIII) se trata de cuando un difunto se enfrenta con serenidad a un instante de agonía, consciente de que llega el fin de su vida terrenal repleta de cosas superficiales, vanas y perecederas, en la cual se ha esforzado en preparar su alma para la vida eterna. Estuvo presente en Romances y Cantares de Gesta franceses de la Alta Edad Media[1], se convierte después un modelo muy divulgado en el arte de los siglos XII y XIII, pero no representa un sentir de la mayoría, únicamente de personas que quizá carecían de preocupaciones más importantes como las de la plebe. Ya en el siglo XIV, época de crisis con hambruna, guerras y la inminente amenaza de la Peste Negra (acabó con un tercio de la población europea), la muerte se transforma en una preocupación de carácter social. Presente en manifestaciones culturales de todo tipo, me ceñiré a lo que respecta al arte, en la que se puede ver a lo que popularmente conocemos ahora como la parca, guiando a los difuntos sujetando guadañas, relojes de arena… todos estos elementos son alegorías cuyo uso se irá prolongando a través de los siglos. Pero ¿por qué se realizan estas obras, que a ojos de un pueblo analfabeto parecen tan pesimistas? Pues porque desde la Iglesia Católica que era quien realizaba la mayor parte de encargos a artistas, junto con la realeza se pretende advertir al pueblo de las consecuencias de vivir lejos de los dogmas que marcan, que pueden suponer el castigo en la otra vida. La figura de Dios se torna vengativa y por esa razón realiza esa purga sobre la Tierra, y sentimientos de culpa y miedo serán patentes hasta en el Renacimiento (excepto en Italia, en la que el humanismo precipita lo que se extenderá después por el resto de Europa y el efecto negativo se vuelva contrario).

Pintura mural medieval que muestra a hombres custodiados por vanitas.

Pintura mural medieval que muestra a hombres custodiados por vanitas.

La presencia constante y asfixiante de la muerte (y bueno, el auge de la burguesía también) hizo que los europeos comenzarán a calibrar los logros alcanzados en la vida terrenal como la única forma posible de alcanzar la inmortalidad. Por lo que el propósito del género del Memento mori –en pintura, música y literatura- se vuelve algo más positiva, recordando a los mortales la finitud del tiempo, la brevedad de la vida y el hecho de que la muerte nos iguala a todos (“La Divina Comedia” de Dante). Al aumentar el temor ante la vida y la muerte, aparecen dos actitudes contradictorias: el amor hacia la vida, y el deseo de aprovecharlo al máximo (Carpe diem); y el rechazo a todo lo material para lograr la Buena Muerte.

Adriaen van Utrecht, Vanitas-Bodegón con un ramo y una calavera (1643)

Adriaen van Utrecht, “Vanitas-Bodegón con un ramo y una calavera” (1643)

A los inicios del siglo XVII, las Vanidades barrocas representan generalmente tres temas: por una parte, la insignificancia del saber, del poder y la riqueza y del placer; por otra, se simboliza constantemente la fugacidad y fragilidad de la vida; y por último es incorporada la esperanza de la resurrección espiritual.[2]  Es muy característico ver bodegones moralizantes protagonizados por una única y triste calavera, o rodeada de elementos alegóricos que enfatizan su mensaje: ramos de flores, velas, copas, dinero, pipas de fumar, relojes… El género que gozó de gran apreciación entre los pintores del Norte de Europa, en Flandes y en los Países Bajos, pero también fuera de ese ámbito con excelentes ejemplares.

Otro género en el que podía aparecer este tipo de símbolos, era el retrato burgués como demostración de entereza de esa persona “devota” hacia la muerte.

Antonio de Pereda, "El sueño del caballero" o "La vida es sueño", Academia de S. Fernando, Madrid.

Antonio de Pereda, “El sueño del caballero” o “La vida es sueño“, Academia de S. Fernando, Madrid.

Memento Mori, Estela funeraria escocesa.

“Memento Mori”, Estela funeraria escocesa.

Asimismo, en los cementerios sobre estelas funerarias.

Con todo esto, el catolicismo y el protestantismo consiguen un mayor número de fieles devotos y predicadores que luchan contra lo que consideran que es la naturaleza pecadora del hombre. En este momento voy a puntualizar un dato que me parece relevante, y que creo que va relacionado con la Vanitas, que es la representación de la Calavera de Adán al pie de la Cruz.

Juan de Flandes, La Crucifixión (datada entre 1509 y 1518)

Juan de Flandes, “La Crucifixión” (datada entre 1509 y 1518).

Decían los escritores medievales, debido a una antigua tradición judeocristiana, que la Cruz estaba hecha con la misma madera del Árbol del Conocimiento del Paraíso terrenal y que Adán fue enterrado en el mismo lugar en que se produjo la Crucifixión, en el monte Gólgota era donde yacían sus huesos. Esta iconografía aparece por primera vez en el siglo IX, y desde entonces se repite en el arte. El simbolismo de la calavera de Adán expone al primer hombre por el que entró el pecado y la muerte en el mundo; y se halla donde se alzó la Cruz en la que Jesucristo muere inmolado para redimirnos del pecado original de Adán y rescatarnos de la muerte, dándonos la promesa de la vida eterna. En el libro de “Cueva de los tesoros”, se dice que cuando «el Mesías obtuvo la victoria por la lanza, fluyeron sangre y agua de su costado, corrieron abajo hacia la boca de Adán y fue su bautismo y así fue bautizado».[3] Es en el fondo un símbolo del triunfo de la Cruz sobre el pecado y la muerte, y alude pues a la Resurrección de Cristo.

De La Muerte (Arcano XIII) procedente de la baraja de tarot, cabe señalar que no tiene mucho que ver con el significado de amenaza de muerte inminente con el que muchas veces se ha satirizado. Implica pues un cambio de algo desde lo negativo para que pueda llegar a ser positivo, que como el ciclo de la vida supone un movimiento perpetuo de la creación, destrucción y renovación.

Mural azteca que representa al señor y señora del Mictlán.

Mural azteca que representa al señor y señora del Mictlán.

Al otro lado del charco, sabemos que se rendía culto a la muerte representado por figuras esqueléticas, pero no concebían la muerte como en Europa. En época prehispánica la veneración hacia la muerte era interpretada como parte de un ciclo natural de la vida, necesario e inevitable, en donde la dualidad vida-muerte era indispensable para el sostén del ciclo de la naturaleza. Las antiguas culturas Azteca o Mexica, heredó de otros pueblos y desarrollo con mayor pujanza dicho culto. Las deidades del inframundo de esta cultura tenían una representación dual, Mictlantecutli y Mictecacíhuatl, señor y señora del Mictlán, la región de los muertos a donde iban los hombres y mujeres que morían de causas naturales.[4] La imagen que actualmente conocemos como la de la Santa Muerte o Niña Blanca muestra atributos traídos de Occidente que poco tienen que ver con los antecedentes prehispánicos. En México otro icono célebre es calavera garbancera, denominada también Catrina que recién cumplió un siglo de existencia. Es una figura creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera que se llamó «garbancera» porque era así como se nombraba entonces a las personas que teniendo sangre indígena intentan ser como los europeos, ya fueran españoles o franceses y reniegan de su propia raza, herencia y cultura.[5]

José Guadalupe Posada, "La Catrina" o "Calavera Garbancera" grabada en el año 1910.

José Guadalupe Posada, “La Catrina” o “Calavera garbancera” grabada en el año 1910.

No obstante, la más conocida por nosotros y que está muy de moda, es la calavera mexicana de colores vivos, que encarna un dulce típico que entrega en el Día de los Muertos, las calaveras de azúcar.

Comparativa entre las calaveras de azúcar y el diseño estándar de las calaveras mexicanas.

Comparativa entre las calaveras de azúcar y el diseño estándar de las calaveras mexicanas.

Permitidme para terminar dar un salto en el tiempo e ir directamente hasta la actualidad, porque pasado todo este tiempo, la Vanitas vanitatis además de reinventarse, se transforma en un motivo muy recurrente a pesar de la transcendencia de los nuevos movimientos artísticos de numerosas formas. Es posible verlas en prendas, posters, ilustraciones, tatuajes, etc. y muchas veces por desconocimiento las vemos macabras pero tras esta entrada espero que haya cambiado la manera de verlas y que ahora veáis, como hago yo, más de continuo las Vanitas en nuestra vida cotidiana.

Me han quedado muchas cosas pendientes aún por explicar sobre este tema, pero os animo a que sigáis investigándolas por vuestra cuenta porque es un tema que engancha.

~  Carpe Diem  ~


BIBLIOGRAFÍA:

[1]HAINDL UGARTE, A. L. (2009), La muerte en la Edad Media, Revista Electrónica Historias de Orbis Terrarum, Núm. 01, Santiago, pp. 110-200.

[2] HERRERA ESPEJEL, A. M. (2014), Las Vanitas, “el vacío del ser humano”. [http://culturacolectiva.com/las-vanitas-el-vacio-del-ser-humano/] (08/06/2014).

[3]HAINDL UGARTE, A. L. (2009), La muerte en la Edad Media, Revista Electrónica Historias de Orbis Terrarum, Nº 01, Santiago. pp. 110-111.

[4] http://santeriarezos.blogspot.com.es/2013/02/el-culto-la-santa-muerte-en-mexico.html (08/06/2014)

[5] http://www.buenastareas.com/ensayos/Historia-De-La-Calavera-Garbancera/6263782.html (08/06/2014)

LÓPEZ TERRADA, Mª J. (1994), El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de vanitas, en Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, Nº 56, págs. 5-34

ADEVA MARTÍN, I., AURELL I CARDONA, J y PAVÓN, J.  coord. (2002) “Ars bene moriendi”. La muerte amiga; en Ante la Muerte. Actitudes, espacios y formas en la España medieval, pp. 295-360.

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